Lolita.- Vladimir Nabokov

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Lolita.- Vladimir Nabokov

He de reconocer que me da algo de reparo hacer esta reseña, no por mí, sino por la deriva que, hace años, está tomando la sociedad. Imagino que ya saben por dónde voy: la inquisición censora a la que están viéndose sometidas figuras literarias, obras cinematográficas, etc… Porque, claro, pensé… si han puesto a J.K. Rowling en el cadalso, a “Lo que el viento se llevó” o a H. P. Lovecraft… ¿Por qué no iba a caer Nabokov con todo el equipo? Total… siempre hubo debate en torno a la obra del escritor ruso.

¿El bien o el mal?, ¿o todo lo contrario?

¿El bien o el mal?, ¿o todo lo contrario?

No en vano, soy de los que piensa que hubo tal polémica tanto por la época en la que se atrevió a proponer algo así y por el desconocimiento de la obra, como por la mente sucia y limitada de no pocos lectores. El debate que suscitó la obra en sus inicios generó, tal como decía el propio Nabokov, una Lolita alternativa; una visión diferente y distorsionada de la que el escritor transmite en su novela. El término Lolita acabó cobrando vida, más allá de la historia escrita por Nabokov, pasando de ser una púber que está empezando a experimentar (como todos a esas edades), una víctima que pierde su infancia a manos de Humbert, a una niña no tan niña, manipuladora, seductora… atribuciones mucho más adultas.

Flaco favor hizo la película de Kubrick potenciando esa Lolita alternativa, y publicaciones como las de Vanity fair, confundiendo el tema de la novela y tildando a Lolita de “historia de amor”.

La Lolita de la novela tiene 12 años. La de la película 14 (interpretada por una chica de 16)

Entonces, si “Lolita” no es esa perversa historia de la que hemos oído hablar, ¿qué es en realidad? Aunque no es esta la única pregunta que ha planeado los turbios cielos de la obra tras su publicación; otra clásica: ¿Humbert es Nabokov?

Pues bien ¿Qué es en realidad, “Lolita”?

“Lolita”, tal como acertó a decir Don Camilo José Cela, es sociología. Es un tratado de los EEUU de la época enmarcado en un drama, con toques de un humor tan sutiles como verosímiles. Es una divertida novela seria que tiene partes costumbristas, road trip y novela negra; pero no, no es una novela romántica, cosa evidente para cualquier persona que la haya leído. No es ninguna oda o apología de la pederastia. Quizá la razón de mayor peso a la hora de esgrimir este argumento fue el tipo de narrador elegido por Nabokov: el propio Humbert ¿Pero acaso hubiera sido igual de impactante la historia narrada desde otro punto de vista? ¿Debe el arte eludir la ambivalencia emocional? Pienso que no. Pienso que el verdadero arte impacta, provoca, hace pensar; y Lolita además de conseguir eso es estéticamente un 10.

¿Humbert es Nabokov?

Quizá esta pregunta debería ser replanteada ¿Somos lo que escribimos? Sí, sin duda, pero lo que escribimos no es solo un personaje. En este caso se ha sido muy injusto con Nabokov. Se ha limitado el yo más profundo de Nabokov a la narración del protagonista, lo cual me parece un grave error. Un escritor es su obra, sí, pero al completo: personajes, tema, argumento, estilo… O sea, ¿es Lolita, Lo, Dolly también parte de Nabokov? Sin duda. Creo por tanto que la respuesta es evidente. ¿Acaso Agatha Christie mató a alguien?

Vladimir Nabokov

Yendo al aspecto literario, podemos decir que la obra se estructura en varias partes bien diferenciadas:

  • Un inicio narrativo en el que Humbert comparte con nosotros cuál es la razón que él cree que le lleva a esa obsesión por las llamadas nínfulas. Esto lo atribuye a su primer amor, a eso de los 12-13 años: Annabel. Desde entonces el protagonista mantiene esa atracción hacia las niñas de una edad similar. A esto le sigue una profundización sobre su vida en Inglaterra y su relación con Valechka (y en general a sus relaciones con las mujeres de su edad); en este punto empezamos a apreciar perfectamente el desprecio con el que Humbert habla sobre ellas, especialmente de los aspectos físicos que las alejan de sus deseadas nínfulas, por el lógico paso del tiempo.
  • En un segundo tramo llega a Estados Unidos y conoce a Lolita (Dolores Haze), la hija de Charlotte Haze. En este punto, Humbert se instala en casa de la viuda Haze y nos narra desde los inicios su obsesión por la niña, así como su relación con la madre (ya que él se acercará a la misma para poder permanecer cerca de Lolita).
  • El punto de inflexión se produce cuando Charlotte Haze descubre el diario de Humbert y, con ello, su fijación por su hija. Horrorizada se enfrenta a Humbert y corre fuera de la casa, con tan mala suerte que sufre un atropello mortal. Es en este punto cuando Humbert queda como tutor legal de Lolita y se produce el irremediable paso del Humbert pedófilo al Humbert pederasta. Esta parte será la más larga de la novela, una especie de road trip en la que Humbert llevará a Lolita de un lado a otro de Estados Unidos. Durante este tramo notaremos perfectamente la evolución tanto de ambos personajes como de la relación entre ambos y como, finalmente, termina con la huida de Lolita con otro hombre (Clare Quilty).
  • El final de la novela se puede resumir, a su vez, en varios puntos: Humbert tras el rastro de Lolita, el descubrimiento de quién fue el hombre que se la llevó, y, tras años, la revelación de Lolita de su ubicación, el amargo reencuentro, y la venganza y asesinato de Quilty por parte de Humbert.

Es una novela redonda que tiene de todo, y sobre todo, un lenguaje preciosista y justificado en el narrador escogido; ya que Humbert es un hombre culto y de vocabulario exquisito, pero no falto de humor. Quizá en algunos pasajes se hace un poco más lenta y se recrea en exceso en toda esa narrativa sobre la USA que van descubriendo de una punta a otra del país, pero era también esta una de las intenciones del novelista, evidenciar la descomposición, la corrupción, tanto en Humbert como en el contexto.

A continuación os dejo unos fragmentos de la novela.

A continuación dejaré algunos fragmentos que me gustaron o llamaron la atención especialmente y el porqué.

Nabokov plasma en sus descripciones y a la perfección el desdén de Humbert por la belleza “perdida” de la mujer adulta. Unas muestras:

Acerca de Charlotte Haze:

“Una vez más, el ingenioso Humbert evocó a Charlotte vista en el caleidoscopio de una imaginación viril. Estaba bien formada y se cuidaba mucho, eso no podía negarse, y era la hermana mayor de mi Lolita. Me aferraba a esa idea, pero visualizaba con demasiada realidad sus ancas pesadas, sus rodillas redondas, el busto maduro, la áspera piel rosada del cuello («áspera» en comparación con la miel y la seda) y todo el resto de esa cosa lamentable y chata que es una mujer «atractiva»)”.

Hablando en general sobre cómo cambia el aspecto físico desde esas edades que él anhela:

“No tenía yo la menor intención de hacerlo, pues como ya he observado en estas confesiones, pocos físicos odio tanto como el de las terneras pesadas, espesas, de pelvis baja y cutis deplorable que asisten a las escuelas secundarias (en las cuales quizá vea el ataúd de tosca carne femenina en que se entierran vivas mis nínfulas)”.

Descripción de Lolita adulta y embarazada (siendo adulta 17-18):

“Poco importa que sus ojos se marchitaran en los de un pez miope, que sus pezones se hincharan y rajaran, que su triángulo delicado, encantador, aterciopelado, joven, se ensuciara y desgarrara… aun así enloquecería de ternura con solo ver tu querido rostro pálido con solo oír tu voz juvenil y ronca, mi Lolita”.

Es maravilloso con que ingenio se acerca a las descripciones de cosas más mundanas. Este ejemplo en el que habla sobre el cine y el tipo de películas es simplemente genial:

“Sus películas favoritas eran, en este orden: las musicales, las del hampa y las de vaqueros. En las primeras, cantantes y bailarines de verdad hacían carreras irreales en un ámbito de existencia a prueba de aflicciones, del cual estaban desterrados la muerte y la verdad y en el cual, por fin, el padre de una corista, hombre de blanca cabellera, ojos húmedos y técnicamente inmortal, acababa aplaudiendo su apoteosis, aunque al principio se había mostrado reacio, en un Broadway fabuloso. El hampa era un mundo aparte: en él, heroicos periodistas eran torturados, las apuestas telefónicas alcanzaban billones y en una tensa atmósfera de pésima puntería los villanos eran perseguidos a través de albañales y depósitos por policías patológicamente temerarios (yo había de procurarles menos ejercicio). Finalmente teníamos los paisajes arbolados, los bravos jinetes de ojos azules y rostros floridos, la bonita maestrita que llegaba a Roaring Gulch, el caballo con sus relinchos, el tropel espectacular, la pistola arrojada a través del plateado vidrio de la ventana, la montaña de polvorientos muebles anticuados que se desmoronaba, la estupenda lucha a puñetazos, la mesa usada como arma, el oportuno salto mortal, la mano atravesada que aún reptaba hacia el cuchillo caído, el gruñido, el chasquido del puño contra la mandíbula, el puntapié en el vientre, e inmediatamente después de un prodigio de dolor que habría hospitalizado a Hércules, y que ahora ya conozco yo mismo, solo una magulladura en la bronceada mejilla del héroe entusiasta, que abrazaba a su esplendorosa novia fronteriza”.

Nabokov nos deja también líneas dramáticas y oscuras en las que podemos ver la naturaleza real de Humbert de la forma más descarnada posible, concibiendo ideas tan perversas como la siguiente:

“Pues he de confesar que, según la condición de mis glándulas y ganglios, en el transcurso de un mismo día podía pasar de un polo al otro: desde la idea de que hacia 1950 debería librarme de alguna manera de una adolescente difícil que habría perdido su magia de nínfula, hasta la idea de que con paciencia y suerte podría eventualmente hacerla concebir otra nínfula con mi sangre en sus exquisitas venas, una Segunda Lolita que hacia 1960 tendría ocho o nueve años , mientras yo estaría aún dans la forcé de l´âge. En verdad, el telescopio de mi mente  era suficientemente poderoso como para distinguir  en la lejanía del tiempo un vieillard encore vert, el extravagante y tierno doctor Humbert todavía vigoroso”.

Podría seguir y seguir con más fragmentos magistrales de esta obra, pero casi mejor que la leáis, si no os he destripado ya suficientemente el libro.

En resumen, tal como dijo Schopenhauer, frase ahora harto manida ya que la tercera temporada de la serie alemana Dark empieza con ella: “Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede elegir lo que desea”.

 

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Publicado el

30 julio, 2020

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